Publicado el: Vie 23, mar, 2012 a las 5:21 pm

Las grandes traiciones de Juárez

Siendo como sido perpetuado el culto a Benito Juárez, resultaría muy natural que el título del presente artículo llame la atención, y peor aún cuando recién se ha celebrado un aniversario más de su nacimiento. Las Grandes Traiciones de Juárez es el título de un interesante libro de la autoría de Celerino Salmerón cuya primera edición apareció en 1960. Para 1986 ya llevaba diez ediciones y más de treinta mil ejemplares vendidos. En seguida  y de una manera breve por falta de espacio se transcriben lo que el autor considera diez falsedades sobre el mito de Juárez.

Primera Falsedad.- Se afirma, y por eso se le admira, que Juárez por sus méritos propios, de indígena cerrado que era, se convirtió en hombre de letras, causa por la que recorrió con velocidad meteórica la escala burocrática, desde simple regidor del ayuntamiento hasta Presidente de la República. Además de ser esto una mentira es una injusticia, ya que se desconoce intencionalmente que fue la Iglesia Católica quien sacó a Juárez de la indigencia; que de indígena bárbaro y analfabeto que era, la Iglesia lo elevó a persona civilizada. Por la gran caridad de la Iglesia Juárez aprendió a hablar español, traducir el latín, conocer la belleza de la preceptiva literaria, ejercitar los vigorosos razonamientos de la filosofía y penetrar en la grandeza de la teología. La Iglesia civilizó a Juárez enseñándole a calzar zapatos y vestir chaqueta y pantalones en vez de andrajos. La Iglesia enseñó a Juárez a comer sobre la mesa y con cuchara, ya que de lo contrario él hubiera seguido haciéndolo con los dedos y en cuclillas.

Segunda falsedad.- Se cuenta que Juárez era de una inteligencia superior, cuando la realidad era que Juárez era mediocre intelectual y culturalmente, confiesa Cerecero citado por Justo Sierra. Como político jamás fue orador siquiera mediano. No hablaba, no reía y hasta escribía con cierta dificultad. (Cualquier semejanza con Enrique Peña Nieto es mera coincidencia)

Tercera falsedad.- A Juárez se le admira por su constancia. ¿Por su constancia en qué?¿Por esperar siempre impasible su salvación y protección de los Estados Unidos y por permanecer catorce años en el poder sin hacer nada? Habría que admirar por lo mismo al Popocatépetl, que ha permanecido algunos miles de años en su mismo sitio y por lo menos lanza de cuando en cuando fumarolas.

Cuarta falsedad.- A Juárez se le admira porque se le supone siempre irritado frente a los abusos del clero de que tanto se habla y contra las prácticas religiosas nuestras. Desde que escaló los primeros puestos de burócrata hasta antes de ser Presidente de la República, Juárez manifestó siempre ser católico práctico. Asistía públicamente a procesiones con los brazos en cruz y musitando oraciones tras el santísimo sacramento; exhortaba a los empleados del gobierno de Oaxaca a que hicieran penitencia, se confesaran y comulgaran para implorar el auxilio divino para que cesaran ciertas calamidades que por aquellos días se crecían sobre aquella ciudad. Se dirigía por escrito a los ayuntamientos oaxaqueños siendo gobernador, recomendándoles que exigieran a los fieles cristianos el pago exacto a la Iglesia de los diezmos y las primicias. Fue después en Nueva Orleáns, donde la masonería le lavó el cerebro y lo convirtió en apóstata y en feroz perseguidor de la Iglesia Católica de quien había sido antes tierno y sumiso feligrés.

Quinta falsedad.- A Juárez se le exalta a la categoría de genio porque se afirma que él es el autor de las Leyes de Reforma. Ni Juárez ni nadie de los juaristas inventaron esas leyes. Los principios en que se inspiraron las mal llamadas Leyes de Reforma, le fueron dadas a Valentín Gómez Farías para que las aplicara en México en la llamada Junta Antifictiónica de Nueva Orleáns (logia masónica) desde septiembre de 1835. A Juárez le tocó aplicar esos principios con el nombre de Leyes de Reforma solo como instrumento y por un designio de la diosa casualidad.

Como se mencionó líneas arriba por falta de espacio no se alcanzan a reproducir en un solo artículo las diez supuestas falsedades sobre Juárez de las que habla Salmerón en su libro Las Traiciones de Juárez, por lo que en la próxima entrega se darán a conocer las restantes.

Email:ogjimenez66@hotmail.com

(Primera Parte)

Gilberto Jiménez Carrillo

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