Publicado el: Vie 27, ene, 2012 a las 6:31 pm

Bienvenida la candidatura de la señora Isabel Miranda de Wallace

La designación del Partido Acción Nacional de la señora Isabel Miranda de Wallace como candidata al gobierno del Distrito Federal, se puede interpretar desde varias perspectivas. Puede ser una estrategia del PAN dentro del tablero de ajedrez político o bien un reconocimiento a la labor de la señora Isabel por su fecunda y notable labor de activista social. En Acción Nacional han optado por proponer una figura de renombre social y con ello se puede leer entre líneas que el resto de los aspirantes al gobierno del DF no estaba a la altura de la señora Wallace, que a pesar de que la capital no es un bastión panista el PAN peleará por esa plaza, pues aunque la pierda la significaría una enorme inercia de votos a nivel federal y más aún si su candidatura va de la mano con la de otra excepcional mujer como Josefina Vázquez Mota. Además con esta decisión el PAN se muestra como un partido abierto a opciones ciudadanas. Si por culpa de algunos políticos y partidos retrógrados México no parece estar listo para que los candidatos ciudadanos armen sus propias plataformas políticas, no por eso debemos perdernos la buena oportunidad que estas candidaturas representan. Por ejemplo el doctor en derecho Miguel Ángel Mancera, de escasa militancia partidista, ganó la candidatura del PRD a la misma contienda a la que aspira la señora Wallace, luego de que una o varias encuestas reflejaron sus altos bonos en virtud de ser muy efectivo como servidor público. Un buen político es un activista social o alguien efectivo en la gestión pública, y esas credenciales  son mejores para representar a una comunidad que las de cualquier oscuro personaje que sólo por militar servilmente dentro de un partido se siente salvador de la Patria. Beatriz Paredes Rangel que por segunda vez va a perder las elecciones como candidata del PRI en el D.F., dijo que no criticaría a ninguna mujer, pero disfrazó su posición al afirmar que la ciudad de México no estaba para improvisaciones. Este comentario lo hizo refiriéndose a  la falta de experiencia de la señora Wallace en cargos públicos. Por desgracia, eso de la experiencia es bastante relativo, en especial cuando algún padrino político se encarga de posicionar al ahijado en cargos intrascendentes y cómodos. También hay quienes tienen experiencia en puestos de elección popular, pero al terminar su período dejan un mar de deudas como el caso de Humberto Moreira, que utilizó su experiencia para enriquecerse brutalmente a costa de sus gobernados dejando a Coahuila con una deuda impagable. En mismo Durango ternemos infinidad de casos donde la experiencia no es requisito ni garantía de nada. Por lo menos la experiencia y trayectoria de Isabel Miranda de Wallace como activista social es tangible. Como la de Alejandro Martí y la de Javier Sicilia. Ningún padre quisiera saber que fibras mueven a estas personas porque la sola idea de perder un hijo estremece. Esta circunstancia los volvió activistas, un activismo que los demás no podríamos entender en su justa dimensión. Cualquier camino que estas personas elijan es respetable porque antes de sus tragedias no soñaban con ser redentores sociales como lo hacen muchos políticos presuntuosos, o sea que nunca aspiraron a quedar bien con la ciudadanía y acaparar su simpatía. Por lo tanto la señora Isabel Miranda de Wallace no pierde credibilidad al aceptar la candidatura, como no la perdió Javier Sicilia al convocar a una marcha cuando lo tildaban de ingenuo. Quienes somos nosotros, los que desconocemos la pena que trastornó las vidas de estos activistas, para decir que el camino que toman no es el correcto. Como si pudiera calcularse estratégicamente el dolor, como si entendiéramos mucho sobre la responsabilidad moral y social con que el luto personal los envolvió. La señora Isabel Miranda de Wallace emprendió una lucha pública desde el 2005. Tocó puertas en los tres poderes del gobierno. Su actividad inagotable y su temple no pasaron inadvertidos para la ciudadanía que la admira profundamente. Toda la ciudad de México  recuerda los anuncios espectaculares donde ofrecía recompensa por los secuestradores de su hijo. La señora Wallace encontró a los culpables en un país donde la impunidad reina de forma descarada. Cualquier candidato del PRI quisiera tener un pedacito de ese resplandor que proyecta la señora Isabel y estoy seguro que hasta querrían tomarse una foto con ella. Bienvenida la candidatura de la señora Isabel Miranda de Wallace, su valentía es un ejemplo que muchos de los que aspiran a dizque representarnos, deberían de seguir y de pasada que les de un poquito de vergüenza. En el terreno local el caso de Nancy Vázquez, alcaldesa con licencia de Nombre de Dios, es un claro ejemplo de  la mujer que supera los obstáculos y contra viento y marea ha demostrado que las mujeres están mejor preparadas que muchos hombres para ostentar cargos públicos. Ojala los militantes panistas le reconozcan su intenso y productivo trabajo y se convierta en diputada federal por Durango. Mujeres como Nancy nos hacen falta.

 

Email: ogjimenez66@hotmail.com

Gilberto Jiménez Carrillo

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