En resumen, Margallo es chispa y memoria
- La vida de Juan Margallo transforma el teatro: de Cáceres a Madrid, siempre saltando obstáculos, inventando trincheras y dejando el escenario diferente, más vibrante.
- La relación con Petra Martínez y Uroc Teatro: pareja que mezcló amor y escena hasta diluir las fronteras, inspiración para toda una generación de cómplices y soñadores.
- La herencia viva: obras, humor, rebeldía, aplausos que siguen resonando, y una comunidad que se reconoce aún en el eco de su risa o un silencio compartido.
Juan Margallo, torbellino escénico, nacido en Cáceres en una España con mucho polvo por sacudirse, irrumpe sin pedir permiso en los escenarios: cambió el teatro sin mirar atrás. Que nadie hable de este nombre sin sentir ese vuelco, ese vértigo de quien estuvo a punto de revolucionar toda una generación. Silencioso, eléctrico y, vaya, incapaz de callarse lo que importa aunque sea entre bambalinas. Su vida… eso, una mezcla de relato popular y arrojo: detalles pegajosos, palabras que viajan del patio de butacas al último rincón de las ciudades donde actuó. Aquí hay biografía, hay pasión, pero, sobre todo, hay verdad arrastrada hasta el final del telón.
¿El contexto vital de Juan Margallo?
Nacer en Cáceres, crecer entre cuentos y brasero
El susurro de Cáceres lo vio crecer. Había algo mágico en ese calor de la lumbre, en el murmullo de las historias viejas, el rumor de los vecinos, el peso de una vida que siempre pedía otra oportunidad. 1940: imposible quedarse quieto, imposible no absorber el pueblo, el pan, los charcos, el campo y la ciudad. La gente humilde enseña más que cualquier profesor de dicción.
| Acontecimiento | Fecha/Lugar | Descripción |
|---|---|---|
| Nacimiento | 24 de septiembre de 1940, Cáceres | Arranque de una andadura hecha para cambiar la escena |
| Primeros pasos teatrales | Años 60-70, Madrid | Explotan los grupos independientes y con ellos llega el terremoto Margallo |
| Encuentro con Petra Martínez | 1970 en adelante | A partir de ahí, lo laboral y lo personal siempre mezclados |
| Premio Max de Honor | 2022 | Homenaje mayúsculo a la fidelidad, al oficio y la locura creativa |
| Adiós a los escenarios | 22 de mayo de 2024, Madrid | Se va uno de los nuestros, a lo grande y sin despedidas lánguidas |
Madrid: correr, amar, crear y fundirse con la ciudad
Imagínese la capital en los sesenta: efervescencia, rebeldía, cafés llenos de incertidumbre. Margallo recorre plazas, pasillos y tabernas, salta de proyecto en proyecto. En Madrid aprende a ser él mismo aunque caigan rayos y truenos. ¿Cuánta vida cabe en esas calles? Allí inventa maneras de vivir el teatro, de no rendirse nunca. Y gana, con amor, esa familia en la que descansó entre tempestad y tempestad.
¿Qué ocurre cuando se cruzan Margallo y Petra Martínez?
A veces juntar dos nombres crea leyendas. Margallo y Petra Martínez, ¡vaya par! Lo que empezó con un guiño en el teatro termina en décadas de vida compartida: apuestas, duelos, noches infinitas donde se respira teatro hasta por los codos. No hay pareja así: lo suyo es trincheras, funciones, pequeños milagros. Da la sensación de que contagiaron compromiso y pasión a todo el gremio sin siquiera pretenderlo.
| Acontecimiento | Año | Descripción |
|---|---|---|
| Empieza la dupla | 1970 | Estalla la química profesional… y la otra |
| Se casan | 1972 | El «sí quiero» es también teatral |
| Fundan Uroc Teatro | 1985 | Construir algo propio, con aire de clan alternativo |
| Premios, reconocidos los dos | 2011 | Las estatuillas sirven para guardar polvo, pero la ilusión suma |
Clanes, desayunos tardíos y familia elegida
La vida no es solo crear: hay hijos, hay amigas de la profesión, cómplices en las sombras, toda una sucesión de desayunos a deshora y sobremesas interminables llenas de anécdotas teatrales y silencios entendidos. El teatro fue su casa y la compañía, su familia extendida.
¿Cómo se cuenta la obra, la escena y la herencia de Margallo?
Si pasamos de la vida al oficio, hay que respirar hondo. Dicen que con él comenzó una revolución tranquila, de esas que parecen pequeñas y luego arrasan con lo establecido. No solo fundó grupos; los agitó hasta dejar sin aliento a la escena alternativa de una época en la que hacer teatro sonaba a peligro y libertad.
En el teatro independiente: levantar trincheras sin pedir permiso
Hay quien no soporta restricciones: Grupo Tábano, Teatro Español Independiente y escenarios sin filtros. A Margallo le gustaba incomodar, descolocar, brindar esos momentos en los que el público siente que lo que pasa en escena podría cambiarlo todo fuera de ella. Sus preguntas siguen saltando del palco al metro, de la platea a los bares.
Obras fuertes, obras raras y títulos que sacudieron Madrid
¿Quién olvida un “Calígula”? ¿Quién no se estremeció con “El perro” o se sintió atrapado con “Asedio”? Y ojo, que nadie imagina a Margallo tan solo en el circuito alternativo: “Campeones” lo devuelve, más sabio y más directo, a primera fila de lo popular. Sus propuestas siempre mezclaron alegría y zarpazo, riesgo y ternura.
| Obra / Proyecto | Año | Papel | Reconocimientos |
|---|---|---|---|
| Calígula | 1968 | Actor | Crítica entusiasmada |
| El perro | 1972 | Dramaturgo / Intérprete | Ícono de rebeldía escénica |
| Asedio | 1987 | Director / Actor | Premios Actorales |
| Campeones | 2018 | Actor | Éxito entre público y crítica |
| Premio Max de Honor | 2022 | Reconocimiento | Celebra una vida en escena |
¿Y la dirección, la gestión, el dar impulso a los demás?
Dirigir no era solo dirigir: Margallo se echa a la espalda proyectos propios, monta Uroc Teatro, se mete en fundaciones y termina adentrándose en la selva de la gestión cultural. Una lista corta —no lo es todo, pero ayuda a hacerse idea—:
- Crea espacios para quienes empiezan
- Abrir puertas sin pedir peajes
- Rompe etiquetas, provoca encuentros inesperados
Fue manantial continuo para quienes venían detrás.
Premios, homenajes y ese “gracias” colectivo
El Max de Honor en 2022 pone nombre y apellido a lo que ya sabían quienes compartieron escena con él: Margallo fue clave en la arquitectura actual del teatro. Y si hubiera que elegir… mejor quedarse con la ovación larga, la de las nuevas generaciones, esa que nunca tiene fecha de caducidad.
¿Por qué su huella social y cultural sigue tan viva?
Palabras y recuerdos de los colegas
¿Quién no tiene una anécdota con Margallo? Desde el técnico de iluminación hasta el chaval que llegó el lunes al primer ensayo: todos lo describen como humano, capaz de enseñar sin pedantería, de dejar caer una broma y después una lección. Sus talleres, la risa en los camerinos, el cariño a quienes no encajaban en otros sitios… Eso, dicen, es lo que más se extraña.
Tras su muerte, ¿qué se dice en la calle teatral?
2024. Fundación SGAE, AISGE, revistas especializadas… No hubo quien no se sumara al aplauso póstumo. Él, que odiaba las despedidas largas, logra que se multipliquen los homenajes. Los escenarios parecen más vacíos, los discursos, menos eficaces sin su ironía. ¿Qué pesa más, la ausencia o la memoria compartida?
¿Qué beben hoy las nuevas generaciones de Margallo?
Escuelas, compañías noveles, proyectos que balbucean aún sus primeros textos: Margallo es faro y carnaza a la vez. Esquemas rotos, errores que funcionan, comunidad por encima del ego. Hay quienes reconocen en sus primeros aplausos ese hilo invisible que Margallo tejió décadas antes.
¿Dónde encontrar a Margallo en el archivo audiovisual?
Se repiten los podcasts, las entrevistas, los documentales. Su mirada —metida en hemerotecas— es casi un género en sí mismo. Las escenas grabadas, los silencios capturados, la manera de explicar lo inexplicable… todo queda al alcance de la pantalla. RTVE, Fundación SGAE, sí, pero también las decenas de registros menos académicos, igual de imprescindibles.
Preguntas habituales sobre la vida y la obra de Margallo
¿Cuándo nació, cuándo se fue y cuáles fueron sus grandes momentos?
Nace el 24 de septiembre de 1940 en Cáceres. Se despide el 22 de mayo de 2024 en Madrid. Las décadas de los sesenta y setenta traen el teatro independiente, 1985 da Uroc Teatro, y 2022 encierra el Max de Honor. Más que fechas, un puñado de primeras veces grabadas en la memoria de muchos.
¿Cuál fue el secreto de la relación creativa con Petra Martínez?
Sumar fuerzas, reírse mucho, sobrevivir juntos a la rutina. Margallo y Martínez, cómplices totales: la evidencia de que lo profesional se funde con lo personal, que lo amoroso y lo artístico no siempre viven en casas separadas. La historia del teatro español se escribe también en sus sobremesas.
¿Qué obras atraen tanto a público como a crítica?
Hay títulos marcados en la memoria colectiva: “Calígula”, “El perro”, “Campeones”. Premios y elogios, sí, pero también un poso de rebeldía irrenunciable y búsqueda social permanente. ¿Por qué siguen resonando? Porque Margallo puso carne y hueso en cada uno de esos personajes.
¿Dónde buscar para seguir indagando en su legado?
RTVE, Fundación SGAE, AISGDecenas de documentos, entrevistas, imágenes. Navegar por esos archivos es asomarse al Margallo real, al que enseñó sin dar lecciones y dejó su huella en cada foto robada al ensayo, en cada fragmento rescatado de la memoria colectiva.
Sigue viva la fiesta, el atrevimiento, la temblorosa alegría de Margallo: quien no le conoció en el patio de butacas puede encontrarlo en los corazones dispersos de quienes aún creen en la utopía del teatro honesto.
