Calculadora de ahorro con interés compuesto y aportación mensual

El cálculo del ahorro con interés compuesto estima cuánto capital reunirás si partes de una cantidad inicial y añades un ingreso fijo cada mes durante varios años. Lo que más mueve el resultado es el plazo, porque los intereses se generan también sobre los intereses anteriores.

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Cómo se calcula el capital final

El cálculo trabaja mes a mes. Primero se convierte la rentabilidad anual en un tipo mensual, porque los intereses se capitalizan cada mes. Después se hacen crecer dos piezas por separado. El capital inicial se multiplica por (1 + i) elevado al número de meses n, donde i es el tipo mensual. Las aportaciones forman una serie: cada una crece durante los meses que quedan hasta el final, y su suma es A × ((1 + i)^n − 1) / i, con A la aportación mensual. El resultado es la suma de ambas piezas.

Un detalle de orden: la aportación se ingresa a final de mes, así que la primera genera intereses durante n − 1 meses y la última no genera ninguno, entra tal cual. Si se ingresara a principio de mes, el resultado sería algo mayor. Los intereses ganados son el capital final menos lo aportado, es decir, menos el capital inicial y todas las cuotas.

Qué factor pesa más en el resultado

El plazo pesa más que cualquier otro dato, porque el efecto es exponencial y no lineal. Un ejemplo que puedes rehacer: capital inicial de 5 000 €, aportación de 200 € al mes y un tipo mensual de 0,5 %. A 10 años (120 meses) el capital final es de unos 41 873 €: 29 000 € son dinero aportado y unos 12 873 € son intereses.

A 20 años (240 meses) el mismo ahorro llega a unos 108 959 €, con 53 000 € aportados y unos 55 959 € de intereses. Duplicar el plazo multiplica el capital final por 2,6 y los intereses por más de cuatro.

Subir la aportación en 50 € al mes a 10 años, en cambio, añade unos 8 194 € (50 × 163,88). Es un efecto lineal: cada euro extra aporta siempre lo mismo. La rentabilidad actúa como el plazo: se nota más cuanto más tiempo pasa.

El error de tomar el resultado como garantía

El error habitual es leer el capital final como una cifra segura. La calculadora aplica una rentabilidad constante todos los meses, y ninguna inversión real se comporta así. Pequeñas diferencias en el tipo se acumulan: en el ejemplo anterior, con un 0,3 % mensual en lugar de 0,5 %, los 10 años terminan en unos 36 009 €, casi 5 900 € menos con las mismas aportaciones.

Hay un segundo error, más silencioso: olvidar que el resultado está en euros futuros. No descuenta la subida de precios, y con el tiempo esos euros compran menos que los de hoy. Tampoco resta comisiones ni impuestos, que reducen la rentabilidad realmente cobrada. Quien planifica una meta, como una entrada o una jubilación, con la cifra bruta puede quedarse corto sin haberlo visto venir. Conviene probar varios tipos, incluidos pesimistas, y quedarse con el rango, no con un único número. Es una estimación, no una promesa.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre interés simple y compuesto?

En el interés simple los intereses se calculan siempre sobre el capital original. En el compuesto se suman al capital y generan nuevos intereses. Un ejemplo: 1 000 € al 5 % anual durante 3 años dan 1 150 € con interés simple y unos 1 157,63 € con interés compuesto anual. La diferencia parece pequeña al principio, pero crece con cada año.

¿Por qué la última aportación no genera intereses?

Porque se ingresa en el último día del plazo, cuando ya no queda ningún mes por delante en el que pueda crecer. La penúltima genera un mes de intereses, la anterior dos, y así sucesivamente. Si las aportaciones se hicieran a principio de mes, cada una ganaría un mes más y el resultado sería ligeramente superior.

¿Qué rentabilidad anual conviene poner en el cálculo?

Una que puedas defender, no la más optimista. Lo razonable es usar la rentabilidad esperada del producto ya descontadas las comisiones, y repetir el cálculo con un tipo más bajo y otro más alto. Si tu objetivo se cumple incluso con el escenario bajo, el plan es más robusto que si depende de un único porcentaje favorable.

¿Los intereses ganados son beneficio neto?

No. Son intereses brutos de la proyección. Antes de considerarlos beneficio hay que restar las comisiones del producto y los impuestos que correspondan en tu situación. Además, están expresados en euros futuros: si los precios suben, ese dinero tendrá menos poder de compra que el mismo importe hoy.